La reunión de Coudet con el presidente de River y cómo seguir en medio de la crisis
Estuvo casi dos horas en el vestuario Ángel Amadeo Labruna. Golpeado anímicamente, pero con energía para mantenerse en el cargo, pese a que River perdió sus tres partidos del Torneo Clausura y ...
Estuvo casi dos horas en el vestuario Ángel Amadeo Labruna. Golpeado anímicamente, pero con energía para mantenerse en el cargo, pese a que River perdió sus tres partidos del Torneo Clausura y cayó en cinco de sus últimas seis presentaciones oficiales entre todas las competencias, Eduardo Coudet conversó con sus jugadores y también con el presidente del club, Stefano Di Carlo, luego de sufrir otra derrota por 1 a 0, en este caso frente a Rosario Central.
A las 23.25, con una valija en la mano izquierda, como sucede habitualmente después de cada compromiso de River, el Chacho dejó la zona de camarines. No habló con los medios de comunicación. Tampoco estaba previsto, debido a que una hora y media antes del inicio del encuentro, desde el área de prensa de la institución de Núñez informaron que tanto el DT como los futbolistas no iban a brindar sus testimonios, independientemente de cuál fuera el resultado. ¿La razón? “Trabajar en silencio”, según anunciaron.
Reprobado mediante silbidos por muchos hinchas situados en distintos sectores del Monumental cuando la voz del estadio dio su nombre y apellido en la antesala al partido correspondiente a la tercera fecha de la zona “B”, donde River ocupa la última posición, sin goles a favor, Coudet sabe que más allá de que el plantel todavía está en proceso de reconstrucción, a la espera de sumar un lateral izquierdo, siendo Francisco Ortega (Olympiakos) el apuntado, y con la enorme ilusión de sumar a Thiago Almada, cuya salida de Atlético de Madrid es inminente, la situación es compleja y no admite más derrotas. Las manifestaciones de los hinchas en el hall, tras la derrota ante el Canalla, marcaron la temperatura de la situación.
Además de conversar con Di Carlo, apuntado por un grupo de hinchas en el hall del Monumental, donde la última vez que hubo protestas fue durante la gestión presidencial de Daniel Passarella, Coudet intercambió ideas con los miembros más cercanos de su cuerpo técnico, entre ellos Ariel Broggi, Damián Musto y Carlos Fernández, sus ayudantes de campo. También les dio un mensaje de optimismo a sus dirigidos, quienes se marcharon en silencio, como estaba previsto, y con apenas una expresión de Marcos Acuña, ausente por un desgarro en el isquiotibial derecho, mediante una historia de Instagram: “Con fe y siempre positivo, que de esto salimos. Confío plenamente en este grupos. Unidos hasta el final”.
Aunque las estadísticas son temibles y con dos récords inéditos para River, que nunca había cinco compromisos al hilo en el ámbito doméstico durante el profesionalismo ni tampoco había sufrido tres derrotas consecutivas sin anotar goles en el comienzo de un campeonato, la cúpula dirigencial está dispuesta a evitar el final anticipado de otro DT. Por lo bajo, el concepto es no entrar en la dinámica de Boca en cuanto a la rotación de directores técnicos. De hecho, River no tiene tres entrenadores diferentes en un mismo año calendario desde 2010, cuando los 12 meses se repartieron entre Leonardo Astrada (enero-abril), Ángel Cappa (abril-noviembre) y Juan José López, que en principio fue interino y luego quedó firme en el cargo.
Con la premisa de que “hay material” para revertir el panorama desolador, Coudet comenzará a pensar desde el martes, cuando el plantel retome los entrenamientos, en el partido del próximo sábado frente a Tigre, en Victoria. Allí buscará sumar por primera vez en un semestre que no sólo tiene a River fuera del acceso a las copas internacional de 2027 a través de la tabla anual, sino también eliminado por Aldosivi en los 16avos de final de la Copa Argentina.
Ante ese escenario, Coudet quedó al límite. Si bien su contrato tiene vigencia hasta el 31 de diciembre de 2027, con una cláusula para interrumpir el vínculo de manera unilateral tanto a favor de él como del club sin compensación económica alguna durante todo diciembre de 2026, el margen de error ya es nulo. Las dos presentaciones que vienen en condición de visitante, contra Tigre e Independiente Santa Fe, pueden descomprimir el contexto fuera de los límites del campo de juego, pero River está obligado a dar un giro de 180 grados cuanto antes para no seguir contando partidos por derrotas.