La Ciudad dio marcha atrás con los contenedores antivandálicos a un año de su instalación
A más de un año de su instalación en varios puntos de la Ciudad, el gobierno porteño comenzó a dar marcha atrás con la implementación de los ...
A más de un año de su instalación en varios puntos de la Ciudad, el gobierno porteño comenzó a dar marcha atrás con la implementación de los contenedores de basura “antivandálicos”. A modo de prueba piloto, las autoridades volvieron a colocar los tachos tradicionales en algunos de los puntos neurálgicos y polos gastronómicos más concurridos de Recoleta.
Según precisaron fuentes de la Jefatura de Gabinete porteña a LA NACION, la decisión responde a una necesidad de ampliar la capacidad de los contenedores. En el marco del endurecimiento de las medidas para hacer cumplir el horario establecido para sacar la basura —de 19 a 21—, las autoridades explicaron que el objetivo es contar con más espacio para almacenar las bolsas durante el día.
Aunque la administración de Jorge Macri instaló casi 7000 unidades en “puntos críticos” de la Ciudad durante 2025, desde el gobierno porteño no respondieron cuántos fueron removidos hasta el momento. “Se van probando variables y herramientas”, justificaron ante la consulta de LA NACION.
A diferencia de los contenedores tradicionales, los antivandálicos tienen un sistema de apertura similar al de un buzón, que permite ingresar la basura de manera manual, pero dificulta retirarla. El dispositivo cuenta con una tapa con resorte que se cierra automáticamente y hace que la bolsa caiga dentro del contenedor. De esta manera, cuando otra persona vuelve a abrirlo, encuentra el “buzón” vacío y no puede ver qué hay en el interior.
Cuando fueron implementados, desde el Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana de la Ciudad, que en ese momento estaba a cargo de la gestión de la basura porteña, explicaron que el objetivo era “impedir que se arrojaran residuos voluminosos que no corresponden”. El sistema también buscaba evitar que las personas ingresaran en los contenedores para retirar residuos.
Sin embargo, desde su instalación se acumularon quejas de vecinos por distintos problemas con el funcionamiento de los dispositivos: bolsas que no entraban, puertas que no funcionaban correctamente y personas que, según los reclamos publicados, quedaban atrapadas al ingresar para buscar comida.
“Son complicados, porque una bolsa de consorcio un poco grande ya no entra. Y vos hacés fuerza para que entre y capaz se te revienta”, contó a este medio Alfredo, encargado de un edificio de ocho pisos sobre la avenida Cabildo.
Fabián, encargado de otro inmueble vecino, coincide: “Se quedan trabadas y hay que esperar a que vengan a arreglarlas. La verdad es que la idea era buena, pero no funciona”.
Para instalar los contenedores antivandálicos se fabricaron tapas especiales que reemplazaron las unidades que ya existían. Ahora, su reemplazo implicó en algunos casos reinstalar los sistemas antiguos y, en otros, comprar nuevas unidades.
Ante la consulta de LA NACION, el gobierno de la Ciudad no dio precisiones sobre la cantidad exacta de unidades adquiridas ni sobre el costo total de la operación. “No requirió una nueva partida porque salió del presupuesto general. También puede ser que no haya tenido un costo extra porque el dinero no se gastaba en otra cosa y se usó para eso”, indicaron.
La decisión, insistieron desde la administración porteña, se da en paralelo al endurecimiento de las medidas para hacer cumplir el horario de disposición de residuos y al aumento de los reclamos de los vecinos por el estado de la basura y la limpieza en la Ciudad.
Actualmente, la gestión de los residuos constituye uno de los principales focos de reclamos en el territorio porteño. Según datos del Sistema Único de Atención Ciudadana (Suaci), la plataforma oficial para gestionar los reclamos de los vecinos, los barrios que registraron más pedidos vinculados con higiene entre enero de 2025 y enero de 2026, cada 1000 habitantes, fueron San Nicolás (460), Nueva Pompeya (425), Colegiales (391), Agronomía (331) y Parque Chas (305), de acuerdo con datos procesados por LN Data.
“Antes no, después tampoco”, advierten los anuncios ubicados en cada contenedor de basura, que recuerdan que los residuos deben depositarse dentro de la franja horaria establecida.
En las últimas semanas, además, la administración de Jorge Macri avanzó con clausuras de comercios y advertencias de multas a consorcios de distintos barrios de la Ciudad que no cumplan con la normativa.
Cambios de administraciónEl traspaso de la gestión de la basura a la Ciudad fue progresivo. El contrato original para la recolección de basura —establecido en 2013 mediante la Licitación Pública Nacional e Internacional Nº 997/2013— determinaba que las empresas prestatarias debían proveer, reponer y mantener los contenedores a su propio costo. El gobierno porteño entregó únicamente algunas unidades que tenía disponibles, por única vez y sin costo extra.
Sin embargo, en 2014, la Legislatura sancionó la Ley 5015, que autorizó al Ejecutivo de la Ciudad a otorgar un anticipo financiero de $1.312.742.800 a las empresas adjudicatarias de la 997/13 para adquirir equipamiento y bienes de capital.
En noviembre de ese mismo año, el gobierno porteño firmó junto a las contratistas una serie de Actas Acuerdo que establecieron que determinados contenedores serían adquiridos por las empresas, que luego tenían que presentar una factura, y el gobierno porteño les reconocería el pago mediante una certificación diferenciada del servicio mensual.
El cambio más contundente se produjo en octubre de 2021, cuando el Ejecutivo porteño adelantó la firma de las prórrogas que estiraron los contratos hasta el año 2028, estableció un descuento del 4% sobre los servicios básicos (que luego se redujo a un 2%) y marcó que la reposición de los contenedores quedaría completamente a cargo de la Ciudad.
La instalación de los contenedores antivandálicos estuvo a cargo de la cartera conducida por Ignacio Baistrocchi. La Ciudad cuenta actualmente con 33.045 contenedores: 28.456 negros y grises para residuos comunes y 4589 verdes destinados exclusivamente a materiales reciclables.
En marzo de este año, y en el marco de los reiterados reclamos por la suciedad y los olores en la Ciudad, el gobierno porteño anunció cambios en la gestión de limpieza y la Secretaría de Higiene pasó a depender de la Jefatura de Gabinete, bajo la órbita de Gabriel Sánchez Zinny.