La carne bajó un 0,7% en julio y acumuló cuatro meses de una estabilidad, pero en agosto volvería a subir
El precio promedio de los cortes de carne vacuna en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) bajó un 0,7% el mes pasado y acumula una suba de 15,35% en los primeros siete meses del año. En t...
El precio promedio de los cortes de carne vacuna en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) bajó un 0,7% el mes pasado y acumula una suba de 15,35% en los primeros siete meses del año. En términos interanuales, el aumento llegó al 52,4%. Especialistas explicaron que la calma respondió al amesetamiento del valor de la hacienda, una demanda que todavía no termina de recuperarse y ofertas puntuales en los mostradores, pero advierten que podría comenzar una nueva etapa de subas si aumenta el valor del ganado. Julio representó el cuarto mes con precios promedios estables para la carne al consumidor.
Según el último informe del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva), la estabilidad de los últimos meses contrasta con el fuerte aumento que había mostrado la carne en parte del año pasado y comienzos de 2026. De hecho, el informe muestra que, pese a la baja mensual de julio, los precios todavía se encuentran entre 43% y 64% por encima de los valores de un año atrás, según el corte. En el AMBA, por ejemplo, el asado de tira cuesta $17.704 el kilo, el lomo $28.394, la nalga $21.381, el vacío $21.390 y la picada común $10.775.
En las carnicerías, el precio promedio cayó 0,4% en julio, mientras que en los supermercados la baja fue mayor, de 1,5%. La comparación interanual también muestra una diferencia: en las carnicerías la carne aumentó 56,6% y en los supermercados, 43,3%.
Para Víctor Tonelli, consultor del mercado ganadero y de carnes, la explicación central está en el comportamiento del precio de la hacienda. “Se debe a que el precio de la hacienda se amesetó, incluso bajó, respecto, en algunas categorías, de lo que había ocurrido hace tres meses”, señaló.
Según el especialista, esa evolución explica que el precio en los mostradores no haya tenido nuevas subas. “Es lógico que el precio de la carne al consumidor, que tiene relación directa o casi directa con el precio del ganado, por lo menos en un ochenta y pico por ciento de correlación, no haya subido”, sostuvo.
Durante este período los distintos actores de la cadena pudieron mantener sus márgenes porque no enfrentaron un incremento significativo en el costo de la materia prima. “El precio de la carne no se movió porque no se movió el precio del ganado”, afirmó. Y agregó: “El carnicero, los matarifes, los integrantes de la etapa final del proceso no tuvieron que cargar con un costo de materia prima más alto y, por lo tanto, mantuvieron sus márgenes”.
El dato del Ipcva destaca que la media res en el AMBA prácticamente no tuvo variación en julio: cayó 0,1% frente a junio. La principal incógnita ahora es si esta estabilidad puede prolongarse durante agosto. Para Tonelli, el escenario podría comenzar a cambiar porque la hacienda ya empezó a mostrar algunos movimientos en las últimas semanas. “Creo que va a haber recuperación de precios del ganado y eso va a impactar también en el precio al consumidor”, anticipó.
En ese sentido, Tonelli remarcó que la relación entre ambos precios suele sostenerse en el tiempo. “En lo que va de agosto y los últimos días de julio, que no tuvieron impacto para el IPC anterior, empezó a mover en un 3% o 5%, depende de las categorías; en alguna, más, en otra, menos. Todo indicaría que entramos en un período en el que la oferta va a ser un poco más escasa, la demanda exportadora, más firme, y eso va a ir haciendo correr, o mejorar o ajustar los precios del ganado y, por lo tanto, con unas semanas de diferencia, el precio de la carne al consumidor”.
Desde el Ipcva, Eugenia Brusca, economista y especialista en mercado interno, puso el foco en otro elemento: la demanda. “Veníamos de un momento en el cual el precio estuvo por encima del resto de los otros”, explicó.
A su entender, el mercado atraviesa ahora una etapa de reacomodamiento porque “la demanda todavía no logra acelerarse porque el poder adquisitivo no repunta principalmente en el AMBA, donde se hacen todas las grandes mediciones”.
Brusca destacó además que la baja de julio no implica que haya desaparecido el consumo de carne. “No quiere decir que no se venda la carne. Al contrario. Todo lo que se produce se vende”, afirmó. Además, la especialista también vinculó la estabilidad con la estacionalidad del mercado. “Normalmente junio-septiembre son calmos en precios, porque suelen no existir grandes cambios a nivel producción y demanda”, señaló.
El acumulado del año permite dimensionar ese proceso. Después de los movimientos de los primeros meses, el precio promedio de la carne vacuna en el AMBA llegó a julio con una suba de 15,35% en siete meses, bastante por debajo del aumento interanual de 52,4%.
Desde el canal comercial, Leonardo Rafael, vicepresidente de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (CAMyA), consideró que la baja registrada en julio tuvo más que ver con la dinámica de la oferta que con una caída generalizada de todos los precios. “Se ha reflejado más que todo por oferta. El tema es estacional: hay cortes que salen más en invierno que en verano y eso hace que capaz levantes el valor de algún corte y bajes más del otro y alguno quizá lo mantengas”, explicó.
El comportamiento de los precios del Ipcva muestra justamente esa dispersión: el vacío cayó 3,9%, el matambre 2,5% y la nalga 2%, pero el osobuco subió 2%, mientras que paleta y falda aumentaron 1,2%.
“Para el futuro creo que las carnes tienen muy buen valor, el mostrador argentino no creo que tenga mucho margen para subir”, sostuvo. Sin embargo, advirtió que podría aparecer presión desde el mercado ganadero: “Tendría que tener una tendencia a reacomodarse los precios de la hacienda”.
En la misma línea, Sergio Pedace, coordinador de CAMyA Buenos Aires, consideró que el escenario inmediato apunta a una continuidad de la estabilidad. “Este mes con las lluvias complicó un poco, pero va a estar estable al consumidor. Con muchas ofertas por las bajas ventas”, señaló.
También describió un cambio en la composición de la demanda: “Se está vendiendo desparejo los cortes, porque el clima cálido en invierno, la gente en vez de comprar para guisos y pucheros estaba consumiendo para milanesas”. A eso se sumó, según explicó, el efecto de las vacaciones de invierno.
En la industria consideran que el traslado al mostrador no necesariamente sería inmediato ni de la misma magnitud que el aumento del animal en pie. Según fuentes del sector, la hacienda podría subir alrededor de 10% y ese movimiento podría trasladarse parcialmente al consumidor, con una suba estimada de 6% a 7%.