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Del Mundial récord a la mayor crisis de su gestión: el negocio que puso en jaque el poder de Infantino

El 7 de marzo de 2025, durante la firma de la orden ejecutiva que creó el White House Task Force on the FIFA World Cup 2026, el grupo de trabajo de la Casa Blanca para el Mundial, Donald Trump def...

Del Mundial récord a la mayor crisis de su gestión: el negocio que puso en jaque el poder de Infantino

El 7 de marzo de 2025, durante la firma de la orden ejecutiva que creó el White House Task Force on the FIFA World Cup 2026, el grupo de trabajo de la Casa Blanca para el Mundial, Donald Trump def...

El 7 de marzo de 2025, durante la firma de la orden ejecutiva que creó el White House Task Force on the FIFA World Cup 2026, el grupo de trabajo de la Casa Blanca para el Mundial, Donald Trump definió a Gianni Infantino como “King of Soccer”, el “Rey del Fútbol”. Quince meses más tarde, el presidente de los Estados Unidos y el titular de la FIFA compartieron palco en el MetLife Stadium de Nueva Jersey y encabezaron la premiación de España y Argentina tras la final del torneo, en el acto de clausura de la Copa del Mundo más extenso, mejor organizado y más redituable de la historia, con ingresos récord que superarían los US$ 15.000 millones por derechos de televisión, hospitality, venta de entradas, marketing, patrocinios, licencias y otros ingresos.

De regreso en Suiza, Infantino llevaba un equipaje cargado de distinciones y reconocimientos. Pero, además de eso, llevaba algo mucho más valioso de cara a su futuro político: el apoyo de alrededor de 200 de las 211 federaciones miembro de la FIFA, que cada cuatro años eligen a su presidente y que volverán a votar en marzo de 2027. Quince días más tarde, su continuidad al frente del organismo atraviesa el momento de mayor fragilidad. Tras hacer pública su intención de concesionar un porcentaje de la explotación comercial de la Copa del Mundo mediante capitales privados, entre ellos un fondo cercano a la familia Trump, la mayoría de las federaciones le retiró ese acompañamiento y hoy su continuidad es, cuanto menos, una incógnita. Gales, Suecia, Serbia e Inglaterra ya anunciaron que no avalarán su reelección y, por lo bajo, empiezan a aparecer candidatos para disputarle el poder.

El mapa político del fútbol cambió por completo después de que Infantino impulsara la tercerización de la explotación de los derechos comerciales de las principales competencias organizadas por la FIFA, a través de la creación de la empresa FIFA Forward Entreprise (FFE): los Mundiales masculino y femenino y el Mundial de Clubes.

A cada una de las federaciones se le ofrecieron 20 millones de dólares, el doble de lo que tenían previsto recibir durante los próximos cuatro años, financiados en gran medida con el dinero que la FIFA recaudó durante el ciclo 2023-2026, motorizado casi por completo por el Mundial que acaba de terminar. La fecha límite para aceptar la oferta era el 19 de septiembre. Sin embargo, la mayoría de las federaciones se pronunciaron en las horas posteriores al anuncio y ninguna se manifestó a favor: o la rechazaron abiertamente o prefirieron mantenerse en una posición neutral.

La propuesta, además de ser calificada como “inconsulta”, contemplaba la participación de Thrive Eternal, un fondo creado por Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner, yerno de Donald Trump. Según trascendió, el propio Infantino proyectaba asumir como CEO de la nueva empresa a partir de 2031, una vez finalizado un eventual tercer mandato al frente de la FIFA, con un salario superior a los 30 millones de euros anuales.

“Ha llegado el momento de realizar una revisión completa y rigurosa del liderazgo y la gobernanza de la FIFA para garantizar que el juego global se gestione de manera transparente, en beneficio de las 211 naciones miembro y con la gestión a largo plazo del fútbol en su núcleo”, escribió este lunes la Federación Inglesa, la primera gran potencia futbolística en pronunciarse abiertamente contra el dirigente ítalo-suizo. Hasta que estalló la polémica, Inglaterra, Gales, Suecia y Serbia habían enviado cartas de apoyo a la candidatura de Infantino para las elecciones del próximo año.

El cisma ya alcanzó también al círculo más cercano de Infantino. Carlos Cordeiro, principal asesor del presidente, presentó el viernes su renuncia y cuestionó la incorporación de capital privado.

La FIFA está integrada por 211 federaciones nacionales, agrupadas en seis confederaciones continentales: Conmebol, en Sudamérica; UEFA, en Europa; Concacaf, en Centroamérica, Norteamérica y el Caribe; AFC, en Asia; CAF, en África; y OFC, en Oceanía.

La UEFA, que representa 55 votos y reúne a los campeones de siete de los últimos diez Mundiales masculinos, fue la primera en cuestionar el negocio. La calificó como “inadmisible”, amenazó con un boicot a las competiciones organizadas por la FIFA y ahora evalúa iniciar acciones legales contra el organismo.

La Concacaf, con 41 asociaciones y los tres anfitriones del último Mundial -Estados Unidos, México y Canadá-, expresó su “profunda preocupación” por la falta de transparencia, los plazos y el proceso de aprobación, y pidió frenar la iniciativa. La AFC, con 46 votos, primero cuestionó la falta de consulta y luego terminó alineándose con UEFA y Concacaf.

África, con 54 asociaciones, mantuvo una postura más cauta y varios de sus dirigentes siguieron encolumnados detrás de Infantino. La Conmebol, con diez votos, también evitó romper con el presidente de la FIFA, aunque públicamente pidió mayores precisiones antes de adoptar una posición conjunta. En medio de la rebelión, ese silencio fue interpretado por muchos como un gesto de respaldo a Infantino, aun con el hipotético costo de hundirse junto a él. Una postura similar asumió la OFC, que representa a otras 11 asociaciones.

UEFA welcomes FIFA’s withdrawal of plans to sell a stake in the World Cup

— UEFA (@UEFA) August 1, 2026

En las elecciones de la FIFA hacen falta 106 votos para alcanzar la mayoría. Los continentes no siempre votan en bloque. En África, por ejemplo, Marruecos, Egipto y Qatar se mantuvieron fieles a Infantino, mientras que otras asociaciones estarían más cerca de la postura de la UEFA, aunque son pocos los casos en los que una federación se aparta de la posición de su propia confederación. Entre Europa, Concacaf y Asia reúnen 142 votos, el 67% del padrón.

Infantino fue reelegido sin oposición en 2019, en París, y en 2023, en Kigali, Ruanda. Los estatutos de la FIFA le permiten un último mandato de cuatro años. Sin embargo, por primera vez desde que llegó al cargo en 2016, empiezan a surgir nombres dispuestos a disputarle la presidencia.

Entre ellos aparecen el canadiense Victor Montagliani, presidente de la Concacaf y actual vicepresidente de la FIFA; el qatarí Nasser al-Khelaïfi, presidente del Paris Saint-Germain y el dirigente que promovería la UEFA; y Patrice Motsepe, empresario sudafricano y presidente de la Confederación Africana de Fútbol desde 2021. También se mencionó a otros dirigentes europeos, como Dariusz Mioduski, abogado polaco y propietario del Legia Varsovia, aunque por ahora sin demasiado consenso.

El 18 de noviembre es la fecha límite para la inscripción de candidaturas. Cuatro meses después, en Rabat, Marruecos, las 211 federaciones volverán a elegir al presidente de la FIFA.

“No podemos seguir así, con maniobras secretas llevadas a cabo a un ritmo frenético, orquestadas por personas sin rostro y cuyo interés por el deporte es dudoso. Debemos identificar a los responsables y exigirles rendir cuentas”, escribió la UEFA al celebrar la decisión de Infantino de retirar el proyecto.

“Una propuesta de esta magnitud no llega a esa etapa por accidente. Es el reflejo de un liderazgo que ha dejado de poner al fútbol en primer lugar. Ha llegado el momento de llevar a cabo una revisión integral de este liderazgo”, agregó la Concacaf.

Infantino, exsecretario general de la UEFA, llegó a la presidencia de la FIFA en 2016 con la promesa de “restaurar la imagen de la FIFA” y “hacer que el fútbol sea realmente mundial”. En parte lo consiguió, aunque la concentración de poder durante sus casi diez años de gestión terminó generándole un frente de conflicto con buena parte de las federaciones.

Por estas horas, Infantino busca el respaldo público de Trump, a quien distinguió en diciembre pasado, durante el sorteo del Mundial, con el Premio de la Paz de la FIFA por su papel en el tratado firmado entre la República Democrática del Congo y Ruanda, y por sus “esfuerzos” para alcanzar un alto el fuego entre Israel y Palestina, dos meses antes del inicio del conflicto entre Estados Unidos e Irán.

La cercanía entre ambos también quedó expuesta durante el Mundial, cuando, a pedido de Trump, Infantino concedió un indulto al delantero estadounidense Folarin Balogun, expulsado en los octavos de final. Gracias a esa decisión, inédita en la historia de la Copa del Mundo, el atacante pudo jugar frente a Bélgica, en un partido que Estados Unidos perdió 4-1.

Ese episodio, que generó malestar en Europa, fue apenas la confirmación de una relación que ya estaba desgastada. La UEFA venía tomando distancia de Infantino por la expansión del calendario internacional, la concentración de poder dentro de la FIFA y la creciente competencia comercial entre el Mundial y torneos como la Champions League.

Por todo eso, el “Rey del Fútbol” que Donald Trump presentó ante el mundo hace poco más de un año hoy enfrenta el mayor desafío político desde que llegó a la presidencia de la FIFA y, por primera vez, ya no tiene asegurada la corona.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/del-mundial-record-a-la-mayor-crisis-de-su-gestion-el-negocio-que-puso-en-jaque-el-poder-de-nid03082026/

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