De “campesino” a goleador: la historia de Donyell Malen, el socio de Dybala que deslumbra en Roma
Donyell Malen necesitó recorrer un camino mucho más largo que los pocos metros que hoy suele separar su posición del arco. Pasó por las divisiones juveniles de Ajax, se marchó a Londres con 16...
Donyell Malen necesitó recorrer un camino mucho más largo que los pocos metros que hoy suele separar su posición del arco. Pasó por las divisiones juveniles de Ajax, se marchó a Londres con 16 años, regresó a Países Bajos, debutó y explotó en PSV, dio otro salto en Borussia Dortmund y atravesó una etapa sin el impacto esperado en Aston Villa. A los 27 años, Roma parece haberle dado aquello que persiguió durante buena parte de su carrera: un lugar. Y también una posición. Con seis goles en las primeras cuatro fechas de la Serie A y una sociedad cada vez más productiva con Paulo Dybala, el neerlandés atraviesa un presente que ya lo puso a la altura de marcas históricas del club.
El último tanto llegó frente a Torino y le permitió ingresar en un grupo reducido. Igualó a la leyenda Francesco Totti, con seis en el arranque de 2001/02. Solo el delantero argentino Pedro Manfredini, con siete goles en el comienzo de la temporada 1960/61, lo supera. “¿Batir récords? Sé lo importante que es Totti para la Roma. Disfruto mucho jugando este fútbol y batiendo todos estos récords”, expresó después de su última actuación.
La dimensión de su momento excede esas cuatro fechas. Desde que desembarcó en Italia en enero, Malen acumula 20 goles en 24 partidos con Roma, con un promedio de uno cada 88 minutos. En la temporada actual, sus seis conquistas –una cada 43 minutos– lo colocan con un mejor tiempo goleador que delanteros de primer nivel, con la misma cantidad de goles: Kylian Mbappé (75 minutos por gol), Raphinha (68′), Lamine Yamal (67′) y Sergio Camello, el atacante que también está sorprendiendo en Rayo Vallecano (67′).
La contundencia también aparece al revisar sus remates. Desde su llegada a la liga italiana, marcó esos 20 goles con 40 tiros al arco, un 50% de efectividad. El dato ayuda a explicar una transformación que no nació de un cambio radical de sus características, sino del sitio desde el cual puede aprovecharlas. Formado durante años como extremo, en Italia pasó a actuar como delantero centro. “Uno de los motivos que me convencieron para venir a Italia fue la garantía de que jugaría de delantero centro”, reveló Malen en junio, en una entrevista con La Gazzetta dello Sport, después de que Roma comprara definitivamente su pase.
El entrenador Gian Piero Gasperini encontró allí una pieza decisiva para su ataque. Malen llegó cedido desde Aston Villa en enero de 2026 y convirtió 14 goles en 18 encuentros durante aquella segunda mitad de temporada. Su producción colaboró con la clasificación de Roma a la Champions League después de siete temporadas y derivó en la compra definitiva de su pase por 25 millones de euros. “Malen ha sido decisivo. Nos ha permitido dar un salto de calidad. Llegó en el momento justo. Necesitábamos una gran racha como equipo y la conseguimos”, sostuvo el DT italiano.
El contraste con Inglaterra resultó marcado. Aston Villa había pagado también 25 millones de euros a Borussia Dortmund en enero de 2025 y, aunque recuperó la inversión, el neerlandés no consiguió transformarse allí en una referencia ofensiva. Apenas marcó 10 goles en sus 46 partidos en un año. Después, salió a préstamo rumbo a Italia.
No era su primer desencuentro con el fútbol inglés. La relación de Malen con ese país había comenzado mucho antes, cuando dejó Ajax para incorporarse a Arsenal con apenas 16 años. Su historia, sin embargo, había empezado lejos de las grandes ciudades europeas, entre campos, animales y caminos rurales en Westerland y Breezand, en Holanda Septentrional. Allí creció con su madre, Mariska Manshanden, quien conducía un taxi por las noches para poder acompañarlo durante el día.
“Con su cabecita, Don parece un chico de ciudad, pero no es más que un campesino con zuecos. Muy tranquilo y callado”, lo describió su madre Mariska Manshanden años después, para PSV Magazine. En Ajax, sus compañeros terminaron por ponerle un apodo afectuoso que remitía a aquel origen: “boeroe”, una referencia a su crianza entre vacas y ovejas. Desde los nueve años, Malen recorría con Mariska cuatro veces por semana los 80 kilómetros de ida y vuelta entre Breezand y Ámsterdam para entrenarse.
En su habitación quedaron rastros de una determinación precoz. Sobre las vigas de madera escribió de niño frases como “haré todo lo posible para convertirme en futbolista profesional”. Cuando atravesó dolores de crecimiento (hoy mide 1,78 metros) y su madre le propuso abandonar Ajax, él se negó. Después de seis años en Ámsterdam, sintió que necesitaba otro ambiente y eligió Arsenal. Mariska volvió a acompañarlo: madre e hijo cambiaron la tranquilidad del norte neerlandés por Londres.
La aventura duró dos temporadas. Malen llegó a acercarse al plantel principal, pero dudaba de que fuera a recibir una oportunidad real y decidió regresar. PSV Eindhoven pagó apenas 600.000 euros por su pase en 2017; cuatro años después, Dortmund desembolsó 30 millones. En Alemania se consolidó en la elite europea, aunque sin terminar de convertirse en la figura ofensiva que su irrupción había anticipado.
Pero previo a este inicio encendido, apareció el Mundial. Malen llegó al torneo después de su primera explosión en Italia, pero no consiguió trasladar a Países Bajos la eficacia que había exhibido en Serie A. El interrogante era lógico: si aquel semestre extraordinario había sido un pico o el comienzo de otra versión del delantero. Su regreso despejó rápidamente la duda. Hat-trick ante Fiorentina en el debut en el campeonato, doblete frente a Lecce y otro gol contra Torino. “No esperaba empezar tan bien, pero estoy muy feliz. Creo que es el mejor arranque de temporada que he tenido en mi carrera. Espero estar listo para llevar a la Roma al siguiente nivel”, reconoció en las últimas semanas.
En ese salto también interviene Dybala. El argentino dio las tres asistencias del hat-trick contra Fiorentina y la conexión se prolongó hasta transformarse en uno de los argumentos ofensivos más fuertes de Roma. Los hinchas y la prensa italiana ya encontraron una síntesis para la sociedad: “Dybalen”. Frente a Torino, el argentino volvió a participar de la acción que terminó con el gol del neerlandés, aunque la intervención del arquero impidió que la jugada computara como asistencia. “¿Mi asociación con Dybala? Es divertida”, señaló Malen tras el encuentro.
Gasperini va incluso más allá de los números. “Es fantástico para los aficionados y para todo el que ama el fútbol ver trabajar juntos a campeones como Malen y Dybala. Pueden crear algo de la nada”, afirmó. “Está claro que estos dos jugadores poseen individualmente una calidad enorme. Pero como dúo también se complementan. Se entienden a la perfección y así generan goles en muchos partidos”.
La identificación de los hinchas con Malen ya dejó una escena singular. Cuando Gasperini decidió reemplazarlo a los 57 minutos frente a Torino, desde el sector visitante surgieron silbidos por la salida del máximo goleador del campeonato. El técnico explicó que se trataba del tercer partido en ocho días y que pretendía darle entre 20 y 30 minutos de descanso a algunas de sus figuras. El episodio expuso hasta qué punto cambió el estatus del neerlandés en pocos meses.
Ahora tendrá otra oportunidad para prolongar su racha frente a un competidor directo por el capocannoniere: Lautaro Martínez. El argentino se quedó con el premio la temporada pasada, con 17 goles, apenas dos más que Malen, aunque necesitó 30 partidos frente a los 18 que disputó el neerlandés. El próximo sábado, desde las 13, Roma recibirá a Inter en el Olímpico, en un cruce entre dos aspirantes que asoma como el desafío más exigente de este comienzo de temporada.
Su llegada a “La Loba” también representa el último giro de una carrera que nunca siguió una línea recta. Malen atravesó países, clubes y posiciones hasta instalarse definitivamente como centrodelantero. Y Roma, por ahora, quiere que no se mueva de allí.