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Antes y después: un monoambiente con mucho diseño y bajo presupuesto

“El cliente me contactó después de la edición anterior de Experiencia Living: había comprado un monoambiente como inversión y quería que le hiciera la reforma”, cuenta la ...

Antes y después: un monoambiente con mucho diseño y bajo presupuesto

“El cliente me contactó después de la edición anterior de Experiencia Living: había comprado un monoambiente como inversión y quería que le hiciera la reforma”, cuenta la ...

“El cliente me contactó después de la edición anterior de Experiencia Living: había comprado un monoambiente como inversión y quería que le hiciera la reforma”, cuenta la arquitecta Sara Plazibat. Publicista de profesión, Sebastián De Castro había decidido invertir junto a su hermano en esta propiedad en el barrio de Cañitas y su encuentro con el trabajo de Sara fue revelador.

“Yo soy publicista, con lo cual siempre estoy pensando en el potencial consumidor. Sabíamos que en el caso de este monoambiente, muy probablemente iba a vivir una persona joven, con lo cual queríamos una propuesta con diseño que le hablara a ese público”, asegura De Castro.

La magia del diseño

El departamento tenía menos de 30 m² y una planta bastante particular en forma de cuadrado. Los pisos originales y el mueble de melamina que contenía la cama rebatible no le daban una buena impresión. “Pero tenía potencial: mucha luz, una ubicación privilegiada sobre un boulevard, expensas baratas”, enumera De Castro, que enseguida pudo verlo como inversión.

Partimos de dos premisas: la primera, que se estaba reformando para alquilar o vender, con lo cual tenía que destacarse de lo que ya hay; la segunda, que había que gastar lo menos posible.

Arq. Sara Plazibat, a cargo del proyecto

Con esa propiedad y un presupuesto ajustado llegaron a la arquitecta. “Me pareció que al ser un monoambiente comprado como inversión estaba buenísimo, porque se podía jugar de una manera más libre que si se tratara de la casa de alguien en particular”, confiesa Plazibat.

El proyecto era muy sensible a nivel presupuesto, justamente porque partíamos de un sistema de flipping en el que uno compra un departamento con posibilidades, se lo trabaja y se le hacen mejoras para sumarle valor a través del diseño

Sebastián de Caro, socio inversor

Romper la planta

“Lo que hicimos fue romper la planta”, explica Plazibat. Partiendo de una planta cuadrada con una cama rebatible, apostaron por un cambio de lógica en el que dejaron el baño y cocina chiquitos para hacer, en vez, una cocina amplia que ocupa parte del living original y un baño completo con un antebaño que se construyó en lo que era la cocina original.

“Por lo que había planteado el cliente, sentíamos que la cocina necesitaba más espacio. Entonces dijimos: ¿Qué pasa si pasamos la cocina hacia el otro lado del departamento y armamos como una barrita?”

Desde un primer momento, Sebastián había adelantado que iban a colocar determinados artefactos -un hornito eléctrico, heladera, anafe y lavarropas-, un planteo que no era compatible con la cocina original.

“La idea de la barrita era que sirva para cocinar y además para sentarse, apoyar cosas y sume espacio de guardado, además de que divida la cocina de lo que es el living y dormitorio”, cuenta la arquitecta.

   

Austeros aciertos

“Apostamos por utilizar materiales económicos, pero de tal manera que se vieran cancheros”, resume Plazibat lo que enseguida se destaca.

La elección por los clásicos azulejos en la barra, el baño y el revestimiento de la entrada, las mesadas de granito y los pisos símil terrazo fueron parte de esa lógica.

   

“La alzada es de granito gris mara, un material que yo defiendo mucho porque merece una oportunidad. El granito -bien utilizado- es bárbaro y si le encontrás la vuelta es pura ganancia, porque es barato, más resistente que la mayoría de las piedras... pero bueno hay que diseñar bien”

Ganar en calidad

Cuando Sebastián y su hermano compraron el monoambiente, nunca pensó que podía llegar a vivir ahí. Sin embargo, las vueltas de la vida hicieron que se separara justo cuando el departamento estaba vacío: hace unos meses es él quien vive temporariamente ahí.

   

“Vivir en el departamento me permitió confirmar lo funcional y práctico que es todo a pesar de ser tan pocos metros. Todo lo que pensamos a la hora de reformarlo realmente funciona”, asegura De Castro.

Una de las apuestas clave fue el cambio de un baño que pasó de ser chico y abarrotado a espacioso y bien distribuido. “Tomamos la cocina original para hacer un antebaño que además del lavatorio ofreciera un lugar de guardado y permitiera tener una ducha más cómoda”, explica la arquitecta.

En el baño también se apostó por pisos y paredes en cerámicos clásicos, que se combinaron con una pastina celeste para darle un toque lúdico.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/revista-living/antes-y-despues-un-monoambiente-con-mucho-diseno-y-bajo-presupuesto-nid06062026/

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